DAI K. S. 
GANG BANG/ BIG BANG

El juego de palabras que da título a esta exposición de Dai K. S. puede parecer, a primera vista, una mera asociación de ideas de tipo automático, como las que preconizara el surrealismo, en busca de una renovación de las categorías del lenguaje a través del libre juego del subconsciente. Si uno se adentra un poco en la obra de este artista descubre que no es tanto un juego de azar, sino que las palabras están elegidas por afinidades electivas del tipo de las descritas por Goethe en su novela homónima. Un principio de atracción que, si bien es aparentemente  formal, acaba por tornarse pleno de significación, poniendo en relación, más que dos conceptos, dos campos semánticos inconmensurables, el de la pornografía (gang bang) y el de la astrofísica (Big Bang). Dai K. S. utiliza ambas palabras como expresión de dos principios antagónicos de movimiento: por un lado el movimiento centrípeto o de atracción del gang bang, la orgía absoluta en la que todos los elementos (masculinos) se dirigen a un centro (femenino); por otro, el movimiento centrífugo y expansivo del Big Bang, en el que una gran masa de materia se disgrega en todas direcciones. En ambos conceptos subyace la idea de lo molecular, la sucesión de elementos idénticos, en el sentido de intercambiables, determinados por una dirección, relacionados entre sí por un principio de causalidad. En el análisis que Roland Barthes hace de la obra de Sade en su libro Sade, Fourier, Loyola encontramos una descripción del “trabajo” orgiástico similar a la lectura que Dai K. S. hace del gang bang: “…todo el mundo forma un inmenso y sutil engranaje, un mecanismo de relojería fina, cuya función es darle trabazón al placer, reproducir un tiempo continuo, llevar el placer hasta el sujeto por una cinta transportadora(...) Toda combinatoria requiere un operador de continuidad; puede ser la cobertura simultánea de todos los orificios del cuerpo, o la rapidez misma de las obturaciones”. 
Por otro lado, las nociones de la astrofísica interesan al autor en tanto forma de descripción de un paisaje, no sólo en su sentido físico, sino también como estructura que se desarrolla en el tiempo. En este sentido, el Big Bang funcionaría como un paisaje, una representación espacio-temporal. A través de principios elementales de la geometría, punto, módulo, marca, dirección, determina un lugar en el espacio, ocupando el mismo por una promiscuidad de formas repetidas. Es el modus operandi para generar un horizonte algo que tiene que ver con el lugar como absoluto, como abismo.

Ángela Cuadra