CÓMO DOBLAR TU DINERO 
Daniel Silvo
Cómo doblar tu dinero es un proyecto que vengo desarrollando desde 2009 y que consiste en la realización de cien figuras de papiroflexia con billetes.
En esta ocasión quiero invitar a todos los usuarios del Mercado de Fuencarral a pagar en los establecimientos con estas figuras. Para ello he realizado una serie de instrucciones, que si se siguen paso a paso transformarán nuestros billetes de 50 euros en bonitos pavos reales, o nuestros billetes de diez euros en simpáticas grullas. Al realizar estos origami con nuestro dinero les añadimos un valor. Esa plusvalía no es sin embargo económica sino relacional, es decir, no se le añade un valor económico extra, sino que este valor reside en la relación del consumidor con quien dispensa el servicio (el camarero, por ejemplo). Es en este caso el camarero quien recibe directamente el beneficio de ese trabajo del cliente en forma de regalo. Ese regalo es la forma de grulla o de canario del billete, realizada con el esfuerzo y el tiempo del consumidor.
Plusvalía emocional de una grulla de diez euros
El término plusvalía emocional lo he acuñado para denominar el aumento del valor de un objeto, que no se manifiesta en un precio mayor. Este giro en la concepción del valor de la obra se produce cuando concibo el trabajo como un objeto que ha de funcionar de manera natural en los intercambios comerciales con el mismo valor de cambio que tenía el mismo billete sin transformar. El material sigue siendo el mismo, así que su valor en cuanto a materia permanece inamovible. El cambio sustancial se produce en su transformación en figura, en su manipulación por parte de un individuo que ha dedicado tiempo y esfuerzo a ello. Cuando este tiempo y esfuerzo es entregado, junto con el objeto, a otra persona, este gesto se convierte en regalo. Y este regalo es recibido por la misma persona que recibe el objeto, y no por otra. El valor monetario puede ser recibido por la empresa que presta los servicios, la multinacional o el banco, pero el único receptor del valor que posee la figura de origami es la persona que está al otro lado del mostrador, la caja registradora o la barra del bar. Este regalo establece entre las personas usuarias del sistema capitalista un vínculo ajeno al sistema económico y propio de las relaciones interpersonales, generando afectos.